jueves, 2 de junio de 2011

La ciudad unida a la universidad


La fachada del edificio histórico de la universidad mostró al resto de la ciudad el espíritu del alma mater con una simbología barroca y del gusto de la época en la que fue construida.
Sapientia aedificabit sibi domum (la sabiduría edificó su propia casa) reza el escudo de la universidad de Valladolid, la segunda universidad más antigua de España y por lo tanto de Europa y del mundo. El recorrido de la institución educativa viene de lejos, se remonta al siglo XV. Desde entonces está en conexión con el resto de la ciudad, la mayor expresión de este afán por dejarse ver es la fachada barroca única en su especie, quizá sólo parecida a la que tiene  La Sorbona, histórica universidad de París.
El barroco se desarrolla desde principios del XVII  hasta la segunda mitad del XVIII y Valladolid como el resto de Europa y las colonias americanas de España y Portugal creó sus obras con este estilo, sobresalen las esculturas barrocas de Valladolid. Algunos de los edificios más importantes de la ciudad como la catedral,  datan de esta época y tienen en parte el estilo barroco aunque predominó el herreriano.
Pero el edificio situado entre la Plaza de Santa María (actual plaza de la universidad) y el Colegio de Santa Cruz siempre ha estado hay, pero con diferente aspecto. Comenzó como un núcleo de aulas entorno a un patio y junto a el una enorme capilla que se perdió. En el siglo XVIII se amplía el edificio pero a finales del XIX la amalgama de estructuras construidas a lo largo de los siglos son derrivadas por su mal estado y por la necesidad de ampliar las instalaciones por el aumento de los alumnos, a excepción de la fachada por su gran valor artístico.



Por su valor artístico la fachada no fue derribada como el resto del edificio pero aún sobrevivió a otro desastre: tras ser utilizado por los nacionales en la Guerra Civil, el edificio sufrió un incendio en la segunda planta. Debido a este incendio se perdió gran parte del edificio y el régimen de Franco decidió subsidiar la reconstrucción y la realización de la amplia escalera imperial, perfecta para las Asambleas estudiantiles como bromea y recuerda una ex alumna y hoy profesora de la universidad.



El edificio histórico alberga actualmente la facultad de Derecho, además tiene bajo su techo el paraninfo y el valioso archivo que guarda los documentos que quedan del alma mater vallisoletana.

                                       

                                                                                                                               Jose Luis Cecilio

Cuentos contra la pérdida de valores


Las nuevas generaciones dejan de saber cuentos populares y pierden parte de sus tradiciones y valores que los cuentos inculcan. Los cuentos de Ahigal es un libro que recoge muchos de los cuentos populares extremeños.

José María Domínguez Moreno ha conseguido reunir a lo largo de unos 30 ó 40 años más de 250 cuentos populares de la Alta Extremadura, a pesar del gran número de historias recopiladas, José María comenta que “hace 12 años que no me cuentan cuentos, los padres sí sabían estas historias pero están muertos y los hijos no las saben”. José maría es el responsable de que esas historias no se hayan perdido gracias a su afición de escribir todas las leyendas, cuentos e historietas que le llegan a las manos, más bien a los oídos pues José María se nutre de historias orales de aquí y allá, algunas parecidas o idénticas pero no iguales.
A pesar de esto, dice ser pesimista porque cree que no solo se estén perdiendo los cuentos sino todas las tradiciones como las fiestas “ahora las fiestas son verbenas de una noche y sí hace falta se cambian del invierno al verano”, “muchos dicen que estas fiestas son tradición porque se hacen desde tres años, pienso que tradición son las fiestas que se hacen desde siglos”.
Los cuentos de Ahigal, libro del que dice sólo ha suministrado la información y que ha sido su editor el que se ha encargado de todo lo demás, recoge algo más que cuentos, recoge el imaginario popular, la pillería digna del Lazarillo de Tormes y “moralejas más que lecciones”, pues la importancia de estos cuentos no reside en sus historias, que también, sino en las enseñanzas que nos transmiten, José María recuerda el cuento de Los siete cabritillos con un final peculiar, autóctono del norte de Extremadura. En esta versión es el lobo el que acaba lesionándose por culpa de los cabritillos. Pero, ¿es José María el único que piensa que se está perdiendo esta cultura popular?
Antonio R. Almodóvar, escritor sevillano

 Dejo el enlace en Youtube
 
¿Y qué piensa la gente?




Sí realmente se está perdiendo la cultura popular y tradicional ¿podemos hacer algo? De momento José María ha decidido mantener los textos en castúo (dialecto del dialecto extremeño) como forma de preservar los cuentos como le llegaron de las personas, a las que agradece su aportación, y como forma de preservar la tradición.
Para más información: Los cuentos de Ahigal


                                                                                                                             Jose Luis Cecilio